jueves, 5 de diciembre de 2013

¡Cuidado al sellar el vinilo!

Una de características principales de los vinilos es el alto poder de adhesión de la cola. Para poder garantizar un trabajo, se necesita asegurar que el vinilo no se levante por ningún lado. Para ello, usamos el decapador situado a unos 20 centímetros y siempre en movimiento; a una temperatura de 100º.

A esa temperatura, la adhesión (siempre y cuando hayamos limpiado correctamente los bordes) será máxima y podremos garantizar que los bordes (o lo que es lo mismo: nuestra garantía de calidad en el wrappeado) de la pieza sea máxima.
¿Qué ocurre si supero los 100º o no muevo el decapador correctamente? Empieza la destrucción del vinilo. El rango de temperatura que separa el éxito del fracaso en nuestro trabajo es pequeño; a partir de 130º, empieza la degradación irreversible del PVC. Imagina que tienes listo y perfecto un lateral de una furgoneta y a la hora de rematar ocurre el desastre: 
Veremos que el vinilo tiene un brillo, provocado por el exceso de temperatura. ¡Todo el trabajo a la basura! no podemos recuperarlo, hay que volver a forrar la pieza. 
Es muy importante controlar la temperatura, tanto como asegurar que desplazamos el decapador por los bordes, sin dejarlo quieto sobre un punto. Siempre con el láser del termómetro apuntando allí donde dirijamos el chorro de aire. De esta manera tenemos la tranquilidad que el vinilo estará siempre en su sitio (si antes hemos limpiado con el limpiador adecuado, claro...)

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